Después del largo crepúsculo del
renacimiento.
Y las lecturas del libro los trazos que hablan; en el otoño de mi vida,
con mis
abatidos párpados.
Sosegado
canto de estrellas
danza
de viento, follajes cierzo.
Antesala
de espejos curvados que nos miran.
Ser
lo que somos verdaderamente porque nos aceptamos.
De
pie o sentados en una banca,
esencia
de mi lenguaje... tu voz y mi voz en el universo.
Mi
más largo noviembre éste año,
no
tan solo, simplemente solitario.
La
luna aparece triste, lueñe, al abrirse , cielo y nubes.
Entendemos
el amor es estar ahí
cerca
del otro... mientras es posible.
Aceptar
cuando ya no,llevar los recuerdos en el corazón.
No debemos pensar en el futuro, tampoco huir del pasado,
pues éste nos persigue.
Sentimos
el transcurso del tiempo
en
nuestra vida y cuerpo.
Brisa
escasa y lluvia del tiempo en nuestro cabello.
El recuerdo de esa luna a lontananza cobijandonos;
con las manos enlazadas, las
bendiciones
recibidas.
Irse
en la noche con fluidez, música,acordes de Venus.
En
ésta primavera.
Nuestras
huellas han de ser perennes.
Y
la luna triste a lontananza.
Isidoro Arturo Gómez Montenegro .
Cosoleacaque. Ver. México.









