sábado, 29 de abril de 2017

EN LA MADRUGADA





Pasa que te extraño
Ese sabor a sal
Y ese olor a mar
No tardes mucho
Te espero
En ese mismo lugar
Donde tus caricias
Me hace vibrar
Donde el día es noche
Y no importa
El que dirán.

Mane Parra
México

domingo, 9 de abril de 2017

AVE ILUSIÓN




Y alzaste el vuelo
tus manos extendidas hacia el cielo,
y los dioses del Olimpo
te tomaron en sus brazos,
y te colocaron en el más bello paraíso.

Eras frágil y tierna
tu vuelo cual ave de paraíso en el cielo,
envidia de ángeles y dioses alados
pequeña  y a la vez tan grande
dando giros entre nubes
arrullada por el viento.

Te postraste sobre mi hombro
y tomaste la forma de un ángel majestuoso,
me diste un beso cálido
y me invitaste a bailar en los confines del mundo.

Universo con tonos rosa y violeta,
donde árboles de plumas
formaban cisnes en las nubes,
me invitaron a dormir y ver el paraíso.

Cuando me postre en tu regazo,
regálame un lugar en el Olimpo,
y regálame unas alas de ángel, de ave,
porque sé que volaré hasta el último rincón del universo.

Y alzaste el vuelo,
pequeña ave ilusión.


Ramón de Jesús Hernández Olivares
Veracruz, México


del poemario " Confesiones al Viento

domingo, 2 de abril de 2017

LA ROSA MARCHITA



Maruca Rodini
Argentina

Se percibe un aroma suave  
cultivado donde envuelve
un corazón encapullado                       
y matiza de colores su esencia
del pimpollo amado.

Abre pujanza y vitalidad al soplido
que acaricia el alma  
brilla su hermosura floral.

La tibieza del aire se engalana             
despertando las espinas dormidas.
Cae lágrimas de pétalos,  
se desvanece su olor,                     
su imagen se deshoja
 y se marchita con el sol

sábado, 25 de marzo de 2017

SOY







Soy el crepúsculo del amanecer,
oculto tras las breves brisas del recuerdo.
Soy un pedazo de ti sin olvidar,
no soy más de lo que no puedo ser.
lo que mi alma anhela, lo que fui,
lo que no volveré a ser.

Oculto tras las breves brisas de tu recuerdo,
de mi recuerdo, de los tuyos,
de los que formaron uno solo,
de los que no serán más.

Llega la noche, la noche buena,
llega avisando su entrada con el manto de la soledad
y es cuando el recuerdo me invade,
traicionan  mis sentidos,
los pequeños trozos de felicidad
que no logran formarse de nuevo.

Es el rompecabezas sin armar,
se queda así, sin sentido, sin forma
y aún estoy aquí junto a la carta que no escribiste,
con el sobre vacío y el alma llena de remitentes.


Miguel Salvador Rodríguez Azueta
Veracruz, México
Derechos Reservados 



miércoles, 8 de marzo de 2017

LA DESCONOCIDA





No me conoces
cuando pienso, suspiro,
escucho música
y sueño contigo;
solo ves la mujer
que como hombre
quieres ver…
la que cuida,
la que tiene lista
la ropa, la sopa caliente
y la cama tibia;
ves solo la mujer
que atenta a tu sombra
sigilosa camina.
no conoces a esa…
la otra mujer
que está contigo
la que sin hablar
te llama
la que al sonreír
no ves el mensaje
que tiembla en su boca.
solo ves a la mujer,
mas no a la desconocida
que vive contigo.

Del Poemario " Silencio entre Espacios "

María Luz OIivares Aldana
Veracruz, México

domingo, 5 de marzo de 2017

LUNA DE NIEVE





Invoquemos a los dioses de las letras
en este eclipse lunar,
en esta luna de nieve y
dancemos con polvo de estrellas
que deja el cometa;
porque mi flor se marchita
por falta de tus versos.
De noche 
me deshojo entre tus dedos y
la estrella se fragmenta
en cada encuentro azul.
Paseo en gaza…
la ola besa la orilla y
nos fundimos en uno.
Lejos se encuentra
la balsa,
¡Naufragamos!
Que importa,
mi raíz es resistente
y nos rehacemos.
Al oscurecer mi flor perfuma y
mi estrella alumbra.
Soy tu musa de
marea desbordada y
sonrisa de caracoles.
Lleno los cuencos de tus manos
con mi aroma, con mi luz y
te espero en la otra orilla.
Hundo los pies en la arena
para dejar huella.
Brota la melodía de amor,
de este amor que todo lo puede,
que todo lo da,
que traspasó el tiempo y
desnudó la noche,
la canción en donde afirmo que:
“Yo nací el día en que te conocí”
¡Amor…
recítame poemas de Neruda!
mientras divago con Lorca,
Acuña o Darío.
Excita el oleaje, la música, el poema.
Amanece…
al contacto con tu piel
me estremezco como durazno en flor
al posarse un ave y
nos amamos con intensidad.
 Refresquémonos en la playa
ondeemos en el mar
hasta  la orilla y
volvemos al amor con la
“Luna… mudo testigo”


América Guerrero González. 
México 



viernes, 24 de febrero de 2017

EFIMERA






Quise pensar que tal vez no existió
Que fue un sueño pasajero
Con el cual nunca volvió
Quise pensar que se ocultaba al salir el sol
Que podía buscarla entre las rosas
Entre el jardín donde la flor se seco
Pensé en el sol ¿Él fue quien la marchito?
Pero me olvide de mí, el culpable
Que por los miedos, con el olvido
La desilusiono. Y paso a ser efímera
Con una luz entre los cielos
Y entre los campos arados
Danzando en la noche como la musa que es
Entre mis pensamientos que yacía efímera
Y recordé su risa su encanto 
Paso de ser efímera a ser recuerdo.

José Iván Montoya
México 

sábado, 4 de febrero de 2017

LA BRUJA DE CARNAVAL






Entre los árboles, entre el follaje, ¡Mira, es una estrella!
Su hermosa luz alumbra todo, camina y corre, vuela serena
Es de plateado brillante plena, quiere llamarnos
Ven que se aleja, corre ven pronto que ella no me espera…

Tomemos raudos su haz etérea, y entre las manos
Y entre en las de ellas, canta un gorrión
Ven, ven con ella, ven, ven  cantado que  está contenta
Entre los árboles, entre el follaje;  la luna llena.

Y así los niños en plena noche carnavalesca
Olvidan todo y  van en pos de ella, de esa estrella,
Es tan radiante, es fulgurante, es deslumbrante.
Entre los árboles, entre follaje, la blanca estela, ya nada queda…


Eduardo Campos
Venezuela


jueves, 19 de enero de 2017

DESDE EL ATAÚD






Desde el fondo de mi ataúd, mis ojos no distinguen las borrosas siluetas que se acercan para observarme. Yo no puedo negarme a que lo hagan. Otros han decidido, tercamente, no sé si mis familiares o el propio embalsamador, introducirme un taponamiento en mis fosas nasales y ponerme un parche de algodón en ambos ojos. No entiendo la razón, pues, por mi estado fuera del mundo real, ni huelo ni miro a nada ni a nadie.
Sin embardo, alguien con distintas ideas a las mías, posiblemente algún familiar con cierta preponderancia en la jerarquía, decidió, como se hace en éstos casos (sin pedir permiso a nadie) desechar la idea de ponerme esos parches (horribles y nada funcionales) y que, de cualquier manera de nada sirven, pues, analizándolo bien, nada escurre por mis fosas nasales y al quitar la venda de mis ojos, como un milagro, he podido verte pasar.
Como ya me habían quitado la pañoleta que trababa firmemente mis quijadas (otra estúpida idea), pude haberte hablado.- Es lógico que no lo hiciera, aunque, socarronamente, ése era mi deseo pero. Estoy seguro que de haberlo hecho, nadie se hubiera quedado en el velorio porque hubieran huido aterrorizados al escuchar que “el muerto hablaba”
Te vi pasar, como siempre, misteriosa y “como ausente”.
Tu luto exterior, en la ropa que llevaba puesta, me hizo comprender que lo material no te importaba ni tampoco los convencionalismos sociales ni las costumbres ni tradiciones, pues, los colores brillantes de tu indumentaria, resaltaron tu figura, esbelta, estética a pesar de los años que has bellamente acumulado, haciéndola parecer fuera de tono, demasiado extraña para ese ambiente fúnebre. Por ello, se escucharon los acres comentarios de los asistentes al acto piadoso:
_¡Mira!_ decían las viejas enfundadas en el clásico atuendo negro, que fúnebremente cubrían de pies a cabeza sus poco agraciados cuerpos y que estaban contestando puntualmente, los misterios del rosario de difuntos: _¡esta vieja se equivocó de indumentaria!_  ¡Cree que está vestida para una comparsa de carnaval, no para un velorio de muerto! _¡En fin!_ ¡Ya no hay moral! ¡Estas nuevas generaciones ya no viven con el santo temor de Dios! ¡Deben tener ya asegurado su lugar en el caldero del diablo! ¡Pinche vieja estrafalaria!
Llevabas puesto, creo que pensaste que era muy apropiado como vestido funerario, un huipil yucateco, de amplio vuelo, blanco, con flores estampadas de colores vivos, impactantes a la retina, ardientes y alegres como había sido tu vida.
Tus ojos destellaban una extraña mezcolanza de tristeza, pesadumbre y alegrías confundidas. Los párpados, hinchados por el desvelo, abotagados por el llanto derramado, tal vez por el insomnio, con un halo negro-grisáceo, de luto, acentuado por el rímel que se corrió de tus pestañas, largas y rizadas, lo que los convertían en más dulces, más bellos, más infantiles.
Al pasar junto al féretro, enviaron una mirada penetrante a mi inmóvil cuerpo. Tus labios tremolaron como  un susurrante aleteo de mariposas y como siempre lo hacías, musitando, en voz baja pero cariñosa: _¡Hola Doctor!_ y con tu humor negro, me preguntaste, al mismo tiempo que cursabas una muy poco apreciable sonrisa: _¿Hace calor allá adentro?_ refiriéndote desde luego, al calor que generaba la madera, la pochota y el satín con que  habían forrado por dentro el ataúd.
Hablaste muy parcamente con mis familiares. Expresaste tu pena no con palabrería usualmente hueca, lleno de compromiso social. _¡No!_ Mayormente lo expresaste con un apretado abrazo que no parecía no terminar nunca. _Nada de sollozos_ Nada de suspiros. Sólo el abrazo.

Posiblemente dejaste volar tu memoria y encontraste tus recuerdos. Recordaste simple y dolorosamente que anteriormente habías pasado por la vivencia de un trance igual. Siempre expresaste repudio al acto que te parecía innecesario y lo considerabas cruel: expresar verbalmente el pésame.
En ése punto concordamos: _¿Te acuerdas?_ Dar a los familiares palabras de consuelo que a fuerza de repetirlas se hacen monótonas y sin sentido, tanto así que muy pronto se olvidan. Son la expresión de culpa-remordimiento que te dañan emocionalmente porque te muerden fuertemente el corazón. Los momentos amargos, las venturosas reminiscencias, algunas felices, la mayoría cruelmente dolorosas porque, no podemos soslayar que la vida no es más que una cadena de circunstancias que tienen un pasado, un presente y teológico y dudoso futuro.
Te acercaste al ataúd, contrario a lo que siempre expresaste como un negativo deseo. No querías ver mi cara con el rictus que la muerte dejó en mi semblante. _¿Qué viste?_ ¡Nunca lo sabré! Ajustaste tu foco visual porque las lágrimas humedecían tus ojos y tal vez la visión era muy borrosa. Acercaste tu rostro a mi cara. Una lágrima cayó humedeciendo mi sudario. Tu boca se movió en un angustioso reclamo que le hiciste. Al desviar tu mirada del crucifijo que habían colocado junto a mi cabeza y luego. Mirándome fijamente, me cuestionaste;__¿por qué te fuiste?
Te note avergonzada de tu propia debilidad. Enjuagaste rápidamente, casi con coraje, tus lágrimas de pesar originadas por la frustración de que, en su oportunidad, no pudiste expresar lo que era inexpresable en palabras.
Sé que no acudirás a mi sepelio. Lo leía en tus ojos. Haz tomado la determinación que toman los amantes frustrados, incomprendidos y cruelmente criticados. La decisión que toan los amantes que nunca corporalmente se han pertenecido, quizá solamente en la ilusión de amar, en un deseo anhelante e incomprendido: ser los dos, uno solo eternamente. Los dos supimos que habíamos llegado tarde a nuestra cita con la vida. Te retiraste, dejando garrapateando en un papel que pusiste en mi féretro y que decía:

¡Oh muerte! ¡Tan poco deseada y tan poco comprendida!

Jorge Caretta Salas
Veracruz, México




domingo, 15 de enero de 2017

LÁGRIMAS DE SAL


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¡Lloro! Desconsoladamente, irónicamente.
Caen pequeñas gotas sobre el pie de mi cama,
me saben saladas en mi paladar sediento,
al caer del precipicio y desembocar en mi aliento.

Porque gimoteo cuando te vas y dices adiós,
cuando en el centro comercial un niño se perdió.
Se descompone el almuerzo del día anterior…
¡Alguien insultó a otro y no se defendió!

También por el desgaste constante de zapatos,
porque las carteras se vacían a cada rato;
aquel pequeño niño fue y dijo una mentira.
¡Alguien muy amado fallece en la familia!

Lloro cuando el vecino le es infiel a su esposa
y cualquiera roba el último pan que sobra;
cuando alguien empieza a consumir drogas,
y alguno más por dinero vende a una persona.

Sollozo por los que deciden abandonar la escuela,
por la mujer que aborta por no sentirse plena.
Aquel otro se masturba con la foto de una niña,
aquella mujer no lavo las verduras que comía.

Suspiro por el que ríe con chistes sobre la pobreza,
y por el que acosa a una mujer porque le desea;
por aquella niña que se cayó del columpio,
por el que hace trampa para obtener el triunfo.

También lo hago por el joven que huye de casa,
por el médico que pierde la esperanza;
ellos se levantan tarde y no llegan a tiempo…
¡Las selvas se mueren y se vuelven desiertos!

¡Porque es una cadena de absurdos actos suicidas!
Acciones que se dirigen hacia el perecer de la vida,
que contribuyen al olvido de ese continuo destierro…
¡De ese trozo de mundo vacío, adolorido e incierto!

Claudia Elizabeth Castillo Velasco
Veracruz, México

del poemario "Perlas Compactas"