En un mundo donde todo se puede preguntar,
lo mismo todo el tiempo y
en todo lugar.
Sentado en el vilo de la
noche,
si acaso al tiempo le digo
un reproche:
—No me alcanzó la vida—
por cosas del destino.
¿Por qué erré en este
camino?
Si acaso doy la vuelta,
y vuelta tras un giro.
En la elíptica constante,
a veces cerca y otras
distante,
el tiempo no me alcanza.
Quiero seguir aquí,
en este plano,
aunque sea para contemplar
el cielo rojo,
de singular amanecer
cotidiano.
Bertha Lara
Veracruz, México
