Con sombrerote y gran
porte
llegó presumiendo amor;
ella pensó para adentro:
"¡Ya llegó otro
hablador!"
—Tus ojitos son estrellas,
tu sonrisa, un gran
tesoro...
—Lo mismo dijo a la Chona
este viejo cotorro.
Ella, muy pícara, dijo:
—Si es tan grande tu
querer,
bríncate luego la barda,
¡te quiero ver padecer!
Tomó vuelo el presumido,
con orgullo de campeón;
quedó colgado del cinto...
¡qué bonita exhibición!
Ella soltó la carcajada:
—¡Qué valiente resultó!
Mucho pico pa' cortejo,
pero el brinco le falló.
Se marchó muy despeinado,
compuesto con gran esmero;
dicen que volvió al
domingo...
pero... ¡hizo una puerta
primero!
Lucila Reyes González
México

No hay comentarios:
Publicar un comentario