El
amanecer; disipa las sombras.
Astillas
de afiladas piedras.
Sentimiento
fugaz, repentino de sombras.
Me
habitan: bosque, árboles, musgo de matices diferentes.
Siempre
bajan a árboles dormidos.
Signo
arcaico, cumbre lejana.
Luz
mágica apila resmas
hojas
de árboles.
Bajo
sombras cabalga luna de ausencia.
Tiempo
roto...
señal
de relámpago y lluvia.
En
herrumbre de vida;
deambulan
amantes furtivos
dan
vuelta a la herida del cosmos.
El
amor se renueva en cada viaje,
al
rotar la rueda.
Somos
pasajeros del alba al compás de un vuelo aterido.
Caprichoso
céfiro de la noche
pone
letras en el reglón.
Retorna
el dolor...
la
flor se suicida lejos...
lontana
realidad.
Canto
canciones innominables.
Silencio
de Dios sin vocación de culpa.
Disperso,
carente acompaño mi sombra.
Sin
inspiración oscura observo sombras.
Luz
del día de culpa,
pasa
el tiempo igual.
Las
horas abren ventanas al sueño.
Embrujo
de luciérnagas en anochecer del poema
alumbra
constelaciones.
Orión
y sus estrellas.
Azul
y Betelgeuse.
Isidoro Arturo Gómez Montenegro .
Cosoleacaque Ver. México.

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